jueves, 30 de julio de 2009

De los Medios y Los Estados Proxenetas

…y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el Reino de los cielos (Mt.21:31)

La prostitución es realmente un negocio sórdido y oscuro que es promovido no sólo desde los más evidentes estratos del crimen organizado y sustentado por el mal de la codicia por un lado y de la miseria por otro.

Ahora, por otra parte tenemos la triste realidad de medios de comunicación y estados proxenetas que lo promueven bajo un terrible velo de hipocresía. Y es así porque los mismos estados y medios de comunicación que hacen manifiesta en sus líneas legislativas o editoriales que son adalides de la moral y las buenas costumbres son los mismos que se lucran de este sórdido negocio. Se benefician cual proxenetas los periódicos que exhiben en sus clasificados los servicios de agencias de prostitución. Ellos son beneficiarios del negocio, y también lo son los canales de televisión que ofrecen publicidad para esto. Ellos también son chulos que detrás de bastidores pueden ocultar su avaricia con el falaz argumento de que es cuestión de dar derecho a que la gente reciba todo tipo de información.


Qué decir de los gobiernos y estados proxenetas. Cuba ha sido tradicionalmente presentada como el burdel del Caribe, esta es una nación que recibe ingentes cantidades de dinero en dólares por medio del turismo sexual, en que las “jineteras” (como allá les llaman) resultan un medio de “diversificación de la economía de la isla”, y como contaba el misionero Jhon Verekens “tuve que llorar cuando un hombre me ofreció a su propia esposa a cambio de la comida para sus hijos”. Es tal la miseria, que llega a parir como hijos a la violencia, la drogadicción, la delincuencia, la prostitución y muchos otros males.

Qué decir de Colombia que ha tenido un interesante repunte turístico a causa de las crecientes iglesias evangélicas que en el país han contribuido al desarrollo de un impresionante turismo religioso, pero que también han evidenciado en Cartagena la impresentable carta del narcoturismo promovido por la oferta de que los visitantes pueden encontrar cocaína “de alta calidad”, o el turismo sexual denunciado tanto allá como en Rio de Janeiro, Sao Paulo, República Dominicana y tantos otros países y ciudades del Caribe. Recientemente declaraba la alcaldesa de Cartagena justificando la indiferencia de su gestión al respecto, diciendo que reconocía que el “trabajo sexual” y el “turismo sexual” son “indeseables contribuciones a la economía de la ciudad” pero que no se le podía criminalizar, ni generar medios coercitivos para impedirlo, y que era “elemental pragmatismo que el estado no se niegue a recibir los beneficios económicos de una actividad que aunque sea indeseable no es considerada como criminal”. Es aquí cuando encontramos un enfrentamiento entre la moral y el bien social con leyes que promueven las ganancias económicas por encima del bienestar humano.

En el viejo continente es peculiar el caso de España, donde el intercambio consensual de sexo por dinero entre adultos no es legalmente penalizable, pero sí lo es el proxenetismo, sin embargo queda obviado que según estudios sobre explotación sexual en España el 85% y el 90% de quienes se prostituyen en ese país (aproximadamente 400.000 personas) son mujeres extranjeras con simple visado de turistas y que atrapadas en situaciones extremas de pobreza, ilegalidad, deudas, y otros males, quedan como victimas de la esclavitud a la que son sometidas por sus proxenetas.

Eventualmente los medios impresos y televisivos se interesen por la prostitución. Se le puede ver exhibida como una realidad social colmada de lamentables historias de sufrimiento y marginación, sin embargo unas páginas después podremos encontrar en el mismo periódico imágenes o anuncios referidos a la prostitución o si es televisión habrá un horario (que será nocturno gracias a las regulaciones legales) en el que se termine promoviendo lo que antes había sido presentado como asunto de preocupación. Todo esto porque el morbo vende y produce beneficios económicos.

Todo esto coloca en la palestra pública la gran contradicción (para no decir hipocresía) de muchos medios y gobiernos que defienden en su línea editorial o en sus marcos jurídicos unos stándares de ética pública intachables sin embargo consienten en beneficiarse económicamente de los anuncios con que los proxenetas publicitan su mercancía, y cuando el anuncio es pagado por la propia meretriz se convierte el medio en el chulo que ofrece directamente al ser humano que ya no es reconocido con esclava social sino como “trabajadora sexual”.

En las condiciones más benignas, la prostitución es nutrida por la pobreza, y en las peores situaciones lo es por la coacción, la intimidación de los delincuentes que a escala global se difunde que no sólo trafican con personas, sino que por lo general también lo hacen con drogas, con armas, e incluso algunos testimonios refieren que con órganos.
Es enorme la contradicción que se presenta cuando un períodico señala en sus columnas sociales que la prostitución es un problema, pero luego le da cobertura publicitaria en su sección de clasificados, y todo a cambio del beneficio económico.

Entendemos que gran parte del tratamiento del problema es estructural, se trata de la gran crisis espiritual y económica de nuestro tiempo, la terrible pobreza no sólo en lo material sino en los valores de una sociedad que da la espalda a Dios. Sin embargo, aparte de las grandes soluciones estructurales, un poco de congruencia puede aportar al menos un pequeño grano de arena.

Los medios de comunicación deben plantearse la renuncia a la publicidad relacionada con el comercio sexual, y los gobiernos no deben compartir su propaganda o publicidad institucional en espacios donde se promueve una actividad de la cual se lucran las despiadadas mafias criminales de proxenetas que se enriquecen con la esclavitud de otras personas. Y aunque esto no resuelve el triste problema social, al menos supone la presentación de serios obstáculos al preocupante crecimiento de estas actividades en el mundo de hoy, y por otra parte genera condiciones que hacen a todos menos cómplices de esta maldad.

2 comentarios:

José Piñero dijo...

Fe de erratas (a la carrera)
intachables (;) sin Lleva punto y coma.
(Todo esto porque) se sustituye por "Y es que evidentemente"
"en dólares" está repetido.

Cuando tenga tiempo lo corrijo.
Disculpen.

IBRAHIM Y VANESSA dijo...

Es bastante preocupante esta situación puesto que no estamos hablando de productos se habla de personas que tiene un valor humano, sentimientos y son importantes para Dios. Los medios no deberían justificar el apoyo a esta situación solo porque produce algún tipo de ganancia ilícita, las personas que apoyan estos hechos así como la pornografía y muchas más inmoralidades son los que se dedican a destruir el mundo pues son los incentivadores de pecado que separa a las personas de Dios. Luchemos en contra de este mal y tendremos un mundo mejor para todos.