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martes, 2 de septiembre de 2008

La Tragedia Continúa IV

MUERTES DEL ALTO ORINOCO



DOCUMENTO. EMITIDO POR ENRIQUE LUCHO, C.IV. 10.605.763, Coordinador General de los Pueblos Indígenas Yanomamo, y RAMON GONZALEZ, C.I.V. 10.606.716, Secretario General de los Pueblos Indígenas de Yanomamo, relativo a las muertes ocurridas en Amazonas a consecuencia de la carencia de medicinas, combustible y transporte para casos de emergencias.

Se anexa una lista de las muertes ocurridas pero es importante señalar que esta lista de MUERTES INNECESARIAS ocurridas en el Alto Orinoco por razones como:

La falta de combustible para transportar a los enfermos a La Esmeralda donde hay médicos.

La falta de medicinas en los diferentes ambulatorios de las Comunidades, que de tener esos medicamentos como para tratar el paludismo se habrían salvado muchas vidas, y

La última de las razones fue por falta de apoyo aéreo, es decir del Grupo 9, que su razón de ser son las comunidades indígenas, y aunque se llamó por varios días a Sanidad por radio reportando estos enfermos y solicitando que los mismos fueran transportados al hospital y así salvarles la vida, nos e hizo presente los aviones del Grupo Nueve.

De hacerse un censo por las diferentes comunidades esta lista podría triplicarse, por lo que ya no queremos que esto continúe asando y es pro ello que queremos poner al conocimiento de las diferentes instituciones del Estado y de ser necesario del país, no es justo tantas muertes de nuestra familia indígena, y decimos no mas muertes innecesarias por estas razones, como combustible, falta de medicamento y falta d apoyo aéreo.


ENRIQUE LUCHO RAMON GONZALEZ
CIV-10.606.763 CIV-10.606.716
Coordinador General de los Secretario General de los Pueblos
Pueblos Indígenas Yanomamo Indígenas Yanomamo.


Entre los muertos por: emergencias medicas, seguramente hay mas, están:
1.=Santiago González, de Sacudawa. Un mes pidiendo ayuda, junio=julio 2007.
2.=Una hija de Rufo, de Toki, 9 días pidiendo ayuda aérea y sin medicinas.
3.=Elisa Comanche, Jalulasateli, malaria. Mas de una semana pidiendo ayuda aérea.
4.=Marisol Santo, de Cuwa. Una semana sin recibir ayuda aérea.
5.=Augusto, hijo de Tomas López, pulmonía, junio 2007. No había medicinas.
6.=Juan Gómez, de Mawishiña, picado de culebra, 4 días pidiendo ayuda aérea.
7.=La madre e hija, parto, feb=marzo 2007, Mawishiña, una semana pidiendo ayuda.
8.=Niña de cuatro años, Jalulasateli, 4 días con vómitos, no había medicinas.
9.=Madre e hija, parto, Jalulasateli, junio 2006, 3 días pidiendo ayuda.
10.=Hija de Alberto Saldeño, Coshilowateli, paludismo, 3 días pidiendo ayuda.
11.=Hija de Lanzo Pérez, paludismo,Coshilowateli, no hay medicinas, noviembre 2006.
12.=Hija de Medina, Coshilowateli, neumonía, abril 2007, falta de medicinas.
13.=Mikeila Dawson Cornieles, Coshilowateli,12 enero 2006, no hubo apoyo aéreo.
14.=Teodoro, Toki, paludismo, 2007, 8 días pidiendo una avioneta. Falleció en Tamatama cuando se intento llevarlo en curiara por el río Padamo y después el Orinoco.
15.=Mujer, de Toki, paludismo, 2006, 9 días pidiendo ayuda.
16.=Mujer e hijo, parto, Washamakare, 2006, 2 días pidiendo ayuda, nadie contesto.
17.=Niño de tres años, Coyewa, paludismo, 2007, se pidió ayuda aérea, ofrecieron traslado, y 5 días esperando, no llegó.
18.=Mudo, de Cuwa, paludismo, 9 días esperando ayuda, no había medicinas, mayo 2007.
19.=Miguel Ortiz, Belén ¿Culebra?, problema en pierna, se pidió ayuda, avión lego 9 días después, llevado a Puerto Ayacucho, le amputaron la pierna.
20.=Tío de Pepito Yalojoco, de Cowowa, 4 días esperando ayuda, murió de gangrena.
21.=Teddy, Coyowa, una semana sin ayuda, cuando llego avioneta de Adolfo Menéndez =la que llego=era ya tarde, septiembre 2006, murio en Puerto Ayacucho.
23.=Tito Pérez, Coshilowateli, dos semanas pidiendo ayuda aérea, noviembre 2007.
24.=Niño, de Parima, paludismo, falta tratamiento por no haber medicinas,2006.
25.=Niña de Parima, falta tratamiento por no haber medicinas, 2006.
26.=Niño, de Parima, paludismo, falta de tratamiento por no haber medicinas, 2007.
27.=Niño, de parima, falta de tratamiento por falta d medicinas, 2007.
28.=Yobli, de Coyewa, agosto 2007, paludismo, no hay medicinas.
29.=Hija de Sena Rivas, 2 años, Coshilowateli, paludismo, falta de medicinas, octubre 2007.
30.=Madre de Marcos, Seducudawa, paludismo, falta de tratamiento por no haber medicinas, octubre de 2007.

UN CASO CURIOSO Y NO DIGNO PRECISAMENTE:
El 17 de enero de 2008, cuando llego un avión Caravan a Coshilowateli, a traer un Oficio de la Dirección de Cultos del Ministerio del Interior y Justicia, referente a una citación a la Junta Directiva de la Misión Padamo, que por cierto se había llevado en Caracas al Presidente de la Misión en la misma fecha, el misionero Gary Dawson Morris solicito a los militares que venían en el avión, que llevaran a Catalina Silva a Puerto Ayacucho junto a su esposo Paulino Silva, por presentar dolores fuertes en la columna y en la pierna. Ellos aceptaron llevarlos a Puerto Ayacucho.
Cuando el misionero llegó tres días después a Puerto Ayacucho los busco en el Hospital y los lugares posibles de alojamiento o de hospitalización. No los encontró. Los militares simplemente los dejaron en La Esmeralda y continuaron su viaje.
Después de insistir tanto ante funcionarios del gobierno los esposos Silva llegaron a Puerto Ayacucho diez después de salir de Coshilowateli.
El misionero debió pagar los gastos de la pareja en médicos, medicinas, tratamiento y alojamiento. Nadie del gobierno ofreció pagar los gastos de estos hermanos indígenas venezolanos.
Cuando los militares dejaron a los esposos Silva, en La Esmeralda, les dijeron:”Estos aviones no están para los indígenas”.
El avión solo estaba disponible para llevar una carta, que de paso había sido entregada el original en Caracas, a un representante de la Misión. No estaba disponible para llevar un enfermo grave, indígena y venezolano.

_______________

Con este post concluimos circunstancialmente esta serie de publicaciones respecto a los hechos trágicos que acontecen a los misioneros y comunidades indígenas y cristianas en el Amazonas. Estas informaciones han sido autorizadas por la Misión Padamo, con ellos y con las comunidades indígenas tenemos el compromiso de contribuir en la difusión estos hechos y se espera de todos la oración y la solidaridad con nuestros hermanos en la fe y en la nacionalidad venezolana, usted podrá obtener más información mediante los contactos suministrados en el primer artículo.

La Tragedia Continúa III

TESTIMONIO DE REPRESENTANTANTES YANOMAMO


Nosotros: Ramón González, Rubén Rivas, Alberto Saldeño y Lucho Enrique, Yanomamos, titulares de las cedulas de identidad: V-10.606.716, V-17.023.013, V-17.023.032 y V-10.606.763, respectivamente: Queremos poner al tanto a las Autoridades del Estado Amazonas, al tanto de la situación que se ha venido presentando en nuestra Comunidades Yajamanateli y de Coshilowateli (río Padamo, Municipio Alto Orinoco, Estado Amazonas). Los Yanomamo de la Comunidad de Yajamanateli tienen su propia radio de comunicación. Esta está en la casa de Benito Mirabal. El dejo la llave de su casa con Andrés González porque iría a La Esmeralda, y si necesitan la radio la podrían usar. Los del Ejército que están en la Comunidad fueron a hablar por radio, pero como estaba cerrada la puerta, decidieron tumbar la puerta de la casa de Benito para usar la radio. La Comunidad al ver que no preguntaron por la llave para entrar y verles que sin ningún respeto tumbaron la puerta de la casa de Benito, se pusieron bravos y se vinieron a reclamar. Los del Ejército les apuntaron con sus armas y les dijeron que los matarían a todos. En vista de esto los habitantes de la comunidad tomaron sus armas, como escopetas, hachas, machetes, palos y cualquier cosa. Los indígenas les dijeron que estaban dispuestos a morir en defensa de su pueblo pero que los del Ejército también morirían.

El siguiente día la Comunidad de Yajamanateli se reunió con los del Ejército, trataron de hablar con los militares, tratando de explicar a los militares que los Yanomamo también tienen derechos y reglas que todos deben respetar. Nadie puede entrar a la casa de una persona y porque son Yanomamo tumbarle la puerta de su casa y cree que nadie va a quejarse. Los Yanomamo somos venezolanos y deben respetarnos como a cualquier persona que merece respeto. Ellos se pusieron, muy enojados y ahora están diciendo que van a llegar bastantes militares y que ellos van a acabar con el pueblo. Todas las mujeres y niños están muy asustados y los hombres se están preparando para la guerra. Estamos muy preocupados por todo lo que está pasando allá en mi comunidad.

También en Comunidad de Coshilowateli tenemos problemas con los efectivos de la Guardia Nacional. Tiene ya por dos años dos inmuebles que son de la Comunidad. Se los préstamos por 45 días y ya llevan dos años y aunque se los hemos pedido en muchas oportunidades todavía no los entregan. Si quieren vivir allá que hagan sus propias casas y que vivan donde nosotros les asignamos. Todo el tiempo usan el agua, luz, Internet de los misioneros de la Misión Padamo y aun así están molestando y amenazando que van a sacar a los misioneros de Coshilowateli. Y esos misioneros fueron invitados por toda la Comunidad para que vivan con nosotros allí, y ya tienen 54 años entre nosotros, y escucha la ayuda que nos han brindado. El señor Gregory Richard trabaja entre nosotros arreglando los motores fuera de borda, los raya yuca, los radios y cualquier motor que se nos dañe, y lo hace completamente gratis. En estos dos años que lleva con nosotros ha estado de un pueblo a otro para reparar los motores. Los mismos indígenas lo buscan y lo llevan a su Comunidad para que les ayude técnicamente. Los Guardia Nacionales de La Esmeralda le han pedido su ayuda para arreglar su sistema de comunicación, la planta, computadoras y radio, y lo ha hecho de la misma manera que lo hace para los indígenas, completamente gratis.

Por su experiencia en reparar cualquier tipo de motores las comunidades le pidieron su ayuda pues el gobierno les ha donado radio, motores fuera de borda, plantas. Ellos también han comprado muchos motores y raya yuca pero nadie sabe arreglarlos y pueden estar inoperantes por tiempo y este señor nos ayuda en el mantenimiento. Por eso lo invitamos hace más de dos años a vivir con nosotros y nuevamente le extendemos la invitación de que continúe entre nuestros pueblos.

Sin más nada, de usted.

Enrique Lucho, Rubén Rivas, Alberto Saldeño,
Secretario Comunidad,
Ramón González.

Copia: Ministro de la Defensa.
Fiscalia Superior del Ministerio Publico, Puerto Ayacucho.
Fiscalia Cuarta del Ministerio Publico.
ORPIA
Derechos Humanos
General Rubio, Comandante 52 Brigada
Defensoria del Pueblo.

Puerto Ayacucho, Amazonas: 07 de abril de 2008.

NOTA: No hubo respuesta ni acción alguna de los organismos y funcionarios.

lunes, 18 de agosto de 2008

La Tragedia Continúa (2ª Parte)

CARTA DE AMAZONAS 2-.

Carta testimonio del misionero venezolano MICHAEL DAWSON MORRIS, titular de la CI. 1.576.132

Yo, Michael Eugene Dawson Morris, mayor de edad, venezolano (por nacimiento), domiciliado en la Comunidad Indígena de Coshilowateli, Río Padamo, Municipio Alto Orinoco, Estado Amazonas, portador de la cèdula de identidad V-1.567.132. Nací el 2 de agosto de 1955 en la Comunidad Indígena de Tamatama (Yecuana), Municipio Alto Orinoco, del Estado Amazonas. Mis padres son de los Estados Unidos, y soy el número 5 de 10 hijos. Mi hermano Velma Dawson nació aquí en Puerto Ayacucho dos semanas que llegaron ellos. De sus 10 hijos, 7 somos venezolanos por nacimiento y hemos pasado toda nuestra vida aquí. Yo crecí con los Yanomamo y mi primer idioma fue la lengua de esta tribu. Aprendí inglés después de tener 7 años de edad cuando empecé a ir a la escuela. Yo he vivido toda mi vida en Coshilowateli con excepción del tiempo cuando salí para continuar estudios en el exterior. Como crecí con los Yanomamo yo me crié con un amor y aprecio por la vida de esta gente. Yo vi la dura vida de ellos. Y después de terminar mis estudios, decidí regresar a mi pueblo de Coshilowateli para ayudar a mis amigos y familias Yanomamo. Mientras estuve estudiando en el exterior me case con una chica latina y regresamos juntos para vivir con los Yanomamo. Tuvimos tres hijos: Joshua Michael, Ryan Daniel y Stephen Rubén. Todos nacieron aquí en Venezuela, así que son venezolanos por nacimiento. Mi esposa Reneé Pintor de Dawson falleció de Falciparun (paludismo) y está enterrada en la Comunidad de Coshilowateli, en el Alto Orinoco. Cuando falleció mi esposa, mis tres hijos tenían 8, 6 y 4 años de edad. Eso ocurrió el 23 de junio de 1992. El 4 de octubre de 1994 me casé con Keila Cornieles, de Tumeremo, Estado Bolívar. Con ella tengo dos hijas Mikeila Reneé y Mía Francis.

Nuestra estadía en la selva ha sido una vida con dificultades, pero una vida de mucha satisfacción hasta los primeros días del año 2006, cuando comenzaron a expulsar a los misioneros de las Misión Nuevas tribus. El 12 de enero de 2006 se enfermó nuestra hija Mikeila Reneé, de 5 años de edad, en Coshilowateli. Hicimos todo lo posible para llamar a una avioneta, y para ese entonces las avionetas que siempre estaban listas para cubrir emergencias eras las de Nuevas tribus y de la Misión Alas de Socorro. Para ese momento los misioneros están preparándose para cumplir con la Resolución del Presidente Chávez, Nadie contestó la radio, aunque estuvimos llamando, orando y llorando. Mikeila falleció a las 2 PM sin recibir ningún apoyo médico.

Los otros misioneros salieron de Amazonas el 12 de febrero de 2006, pero como casi toda mi familia somos venezolanos y la Resolución no era contra Misión Padamo, decidimos quedarnos allí para seguir ayudando a los amigos Yanomamo. Pero desde esa época, la actitud de las autoridades militares ha cambiado de manera muy negativa hacia nosotros y empezaron con diversas formas de discriminación hacia nosotros como: llamándonos “gringos” en una forma por demás grosera. No permitiéndonos el acceso directo al combustible que llega a La Esmeralda (Capital del Municipio); se nos exigen documentos como si fuéramos extranjeros recién llegados al Estado Amazonas, y aún presentando los documentos exigidos, no mostraban ningún respeto ni valor alguno le daban y dan a los documentos. Han tratado de sembrar en los indígenas venezolanos, que viven con nosotros y con los que hemos compartido nuestra vida por años, un odio contra nosotros e instándolos a que nos expulsen de nuestra comunidad. Como los indígenas Yanomamo nos conocen muy bien y mas aun que a los militares, no obedecen lo que los militares le piden. Así que tratan por cualquier medio de molestarnos, exigiéndonos cosas que nos cansemos de la presión y las amenazas y salgamos de nuestro país.

Es necesario comentar que durante todo ese tiempo los militares siempre están pidiéndonos ayuda para todo. Nosotros le hemos proporcionado casa, agua y luz eléctrica en la Comunidad de Coshilowateli. Muchas veces cuando no les llega la comida a ellos, hasta se la hemos dado. También el hemos ayudado con el transporte por los ríos, el combustible para movilizarse en al zona y los hemos cuidado cuando ellos se enferman. Hemos bajado a La Esmeralda muchas veces para ayudarles en el arreglo de la Planta Eléctrica del Comando, les perforamos un pozo artesiano de agua para el mismo Comando, les dimos los tubos necesarios así como la bomba sumergible y las tuberías especiales para ese pozo, cubriendo nosotros los misioneros los gastos de esto. Hemos hecho todo lo posible para mostrar el amor de Nuestro Señor Jesucristo a ellos, tratándoles como hermanos venezolanos y como personas, pero nunca hemos recibido respeto por parte de las autoridades militares. Muchas veces nuestros derechos fueron y son atropellados por ellos.

En La Esmeralda, el combustible es controlado por la Guardia Nacional. Antes nosotros teníamos problemas consiguiendo el suficiente combustible para todo el sector del río Padamo y sus afluentes, pero ellos comenzaron a tomar la decisión de no darnos combustible “por ser gringos”. En varias ocasiones les explique que como nací en Tamatama, soy venezolano. Entonces el Teniente de entonces me contestaba en forma por demás irrespetuosa “puede ser que tu cedula diga venezolano, pero tu cara es de gringo”. Hasta el día de hoy, los mantienen esa discriminación contra nosotros. El problema es que ahora esa discriminación está afectando no solamente a mi familia sino que ellos están castigando al pueblo completo de Coshilowateli y las aldeas alrededor de la Parroquia Marawaka, porque cuando los militares no nos venden combustible a nosotros. Al no vendernos combustible nadie en todo el sector tiene, porque nosotros fuimos quienes lo comprobamos para todos ellos. Cuando no hay combustible: no tenemos planta eléctrica en la Comunidad de Coshilowateli, tampoco hay agua potable porque nuestra agua llega de un pozo artesiano profundo y requiere de la planta para bombear el agua. Tampoco hay combustible para los motores fuera de borda de traslado a los conucos y transporte de los indígenas en los ríos y entre aldeas. La discriminación contra nosotros llega a perjudicar a mucha gente de las etnias Yanomamo y Yecuana.

Mi preocupación es que esa forma de discriminación puede producir consecuencias muy .graves. El año pasado ¿2007? Unos amigos nuestros norteamericanos con hijos nacidos en Venezuela, estaban trabajando con una Iglesia venezolana y fueron a visitar, por invitación del Alcalde de allí y del Consejo Comunal, a la Iglesia se San Carlos de Río Negro. Los guardias Nacionales le dijeron a Gary y Sarah Greenwood, que a ellos les faltaba una tontería en su permiso para estar en ese lugar. Les sugirieron que fueran con ellos, en un avión militar a Puerto Ayacucho, Para solucionar esa cosa. Les dijeron que tan pronto como tuvieran todo listo, ellos podrían regresar. Salieron en el avión militar, ella, su esposo y sus dos pequeños hijos venezolanos, pero en lugar de dejarlos regresar a su casa después del interrogatorio, les dijeron que tenían que pasar la noche en el Comando de la Guardia. No les permitieron hacer ninguna llamada telefónica. La esposa Sarah Greenwood estaba embarazada y tenía a sus dos pequeños con mucha incomodidad en ese lugar. Se puede decir que la torturaron sicológicamente, diciéndoles que a ellos los deportarían y dejarían a su pequeña hija venezolana en el pais. Eso lo usaron para atemorizarlos al punto de que no pudieran pensar nada más que en salir con su hija a los Estados Unidos. Sarah estuvo muy enferma esa noche. Varias veces Gary pidió que les dejaran regresar a su casa pero siempre se lo negaron. Por fin un Guardia Nacional llamo a un médico, y este le dio unas pastillas a la señora. Ella estuvo vomitando toda la noche, y en la mañana su esposo pidió a los Guardia, nuevamente que les permitieran ir a su casa para por lo menos usar el baño y cambiarse de ropa. Por fin les dijeron que si, pero cuando los montaron en el carro, en lugar de llevarlos a su casa los llevaron directo al Aeropuerto y los deportaron sin cumplir procedimiento alguno para una deportación. Ellos por supuestos no estaban incursos en ninguna de las causales establecidas en la Ley para una deportación. Eso fue un secuestro militar y una deportación ilegal, pues esa familia tenía todos sus papeles en orden legal y uno de sus hijos era una niña nacida en Venezuela. Los militares deportaron una niña venezolana y a su familia en forma ilegal, en peor forma como si fueran delincuentes. A estos no se les trata así en este momento. Pero eran evangélicos.

Ahora los militares están tratando de intentar ese mismo procedimiento contra nosotros. Mi sobrino, Andrew Lee, bajo con unos indígenas a La Esmeralda. Allí los Guardias Nacionales, al ver que su cédula decía que era residente y estaba vencida lo arrestaron. Inmediatamente ellos llamaron a la ONIDEX para solicitar su documento para deportarlo. Según la Directora de la ONIDEX les informo que estaba en forma legal pues tenia pasaporte vigente y es residente, que no había alguna razón para deportarlo. Andrew nació en Bolivia, pero su madre es venezolana por nacimiento. Nosotros buscamos la partida de nacimiento de su mama y nos dirigimos a la Onidex. La Directora dijo que no es legal arrestar a nadie por tener una cedula vencida y mucho menos deportar a una persona por ello, y menos aun teniendo madre venezolana. Los militares intentaron hacer todo lo posible para deportarlo, y aunque dijeron que no estaba detenido, el no podía salir con su abogada directo a la Onidex. Estuvo todo el tiempo custodiado por un efectivo de la Guardia Nacional, con la orden tajante de no dejarlo salir solo. Así lo tuvieron desde la 8 de la mañana hasta las 3:30 PM, sin comida y bajo vigilancia del Guardia Nacional, siendo transportado en el carro de la GN, pero una y otra vez diciendo que “no estaba detenido, pero no te muevas de allí”. Por fin como la cosa se les salio de las manos y sus familias en Puerto Ayacucho conocían el caso al igual que su abogada. Ya los indígenas venían en camino para ayudarlo, la Guardia tuvo que dejarlo en la Onidex. Allí le dieron un permiso mientras llega de Caracas la renovación de su cedula de identidad. Es por ello que podemos afirmar que nuestros derechos están siendo violados, una y otra vez y ya estamos cansados de eso. Somos venezolanos por nacimiento.

En los últimos días, los militares en La Esmeralda, después de hacer tantos viajes a Coshilowateli, para sacarnos de allí, comenzaron a decir a los Yanomamo que ellos no pueden llevar nada para nosotros, incluyendo comida, medicinas, combustible, nada. El Capitán Cornieles, quien esta destacado en La Esmeralda, le dijo la semana pasada a Ramón González y a Enrique Lucho, Yanomamos, que “el personalmente revisaría todo los que ellos trajeran de Puerto Ayacucho para llevar a Coshilowateli. Que si encontraba en las cosa de ellos, una sola factura a nombre de los Dawson, les quitaría toda la carga”, a ellos, a los indígenas. Así también amenazan a los propios Yanomamo. Como los Yanomamo no conocen muy bien las leyes venezolanas, están muy preocupados por estas amenazas y la presión continua, constante. La preocupación nuestra es que los militares no conocen nada de la cultura Yanomamo. Cualquier día algo grave puede ocurrir. Los Yanomamo son una etnia que toda su vida han sido guerreros. Si continúan esas amenazas y el cerco contra ellos, los Yanomamo pueden tomar las cosas por sus propias manos y realizar algo grave contra los militares. Podría ocurrir una guerra entre las tribus y los militares.

Puerto Ayacucho, Amazonas: 09 de abril de 2008.


Nota 1: El evangelio ha hecho posible que los Yanomamo vivan en paz. Ellos vivían en permanente guerras por cualquier asunto y ello causó miles de muertes en el pasado. Ahora Coshilowateli es el lugar de encuentros para dirimir los conflictos entre aldeas. Ahora Dios reina entre los Yanomamo. ¿Esto se quiere destruir?

Nota 2: Ahora la situación se ha agravado violentándose los derechos constitucionales a la vida (no paso de alimentos y medicinas), tránsito (nadie puede ir al interior si no existe un permiso que deben otorgar varios organismos pero si el Jefe de la Brigada no lo quiere, ninguno vale. Se violan los derechos de religión, pensamiento, opinión y expresión, etc. Por tanto se violan derechos consagrados en Acuerdos, Pactos y Tratados Internacional con rango Constitucional. Se viola la Ley de Pueblos y Comunidades Indígenas que expresa la autonomía de otorgar permisos a quienes ellos inviten sin que medie ningún ente. Se viola la Constitución del Estado Amazonas cuando define los derechos de los indígenas que ahora están bajo una militarización total.

Nota 3: Ahora cuando los ríos han crecido, se han desbordado e inundado los conucos de los indígenas se les somete al hambre.
¿Cuál es realmente el interés en atacar a una familia con mas de 54 años ayudando a los indígenas, entre ellos casi todos venezolanos., perjudicando de esa forma a toda una etnia indígena venezolana? Hay muchos rumores, hay tres por lo menos. Esperamos que no sea ninguno y todo ocurra por el interés particular de algún alto funcionario del Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Un Capitán de Puerto Ayacucho dijo” recibo órdenes superiores”. Pero actúa como si el mismo estuviera involucrado en el problema. Oración: Señor Dios ten misericordia de toda esta gente, pero te rogamos que actúes ahora mismo. Se mueren tus hijos. Estamos en clamor en todo el país y todo el país ya conoce de estas violaciones. Actúa tu Señor hoy mismo. Ya basta de abusos y de ilegalidad. Amén.

Caracas: Agosto de 2008.

Publicado con el consentimiento de la Misión Padamo.

martes, 12 de agosto de 2008

La Tragedia Continúa

Caracas: Julio 30 de 2008.

Asunto: Violación de Derechos Humanos Constitucionales, Pactos, Tratados y Acuerdos Internacionales, la Ley de Pueblos y Comunidades Indígenas, la Constitución del Estado Amazonas y normativas legales nacionales, por autoridades militares en el Estado Amazonas, Venezuela. (Religión, Tránsito y Vida, Viviendas privadas, entre otros).

Desde el año 2006 cuando fueron expulsados los misioneros extranjeros de la Misión Indígena Nuevas Tribus de Venezuela, funcionarios militares adscritos a la Brigada 52 del Ejército, acantonada en Puerto Ayacucho y La Esmeralda, Estado Amazonas, Venezuela, comenzaron una campaña de presión, amenazas y violencia en general contra los misioneros integrantes de la “Misión Padamo de Venezuela” y las comunidades evangélicas del Alto Orinoco.

Esta Misión, legalmente establecida y autorizada, tiene 54 años trabajando entre las etnias Yanomami, sub-grupos Shamatari, Guaica y Cobariwa y Yecuana. Ellos se encuentran ubicados en los ríos Padamo y sus afluentes, ríos Mavaca, Ocamo, Orinoco y Cunucunuma (Yecuana). Sus objetivos no sólo han sido espirituales cristianos evangélicos sino también se dedicaron a la labor socio-comunitaria, incluyendo salud, educación y liderazgo comunal. Construyeron ambos idiomas, que sólo se trasmitían oralmente; fundaron las primeras escuelas bilingües (interculturales): idioma indígenas-castellano, fundaron dispensarios de salud básica, prepararon a los maestros, los enfermeros, enseñaron artesanía, reparación de motores y adaptaron maquinas para moler la yuca y múltiples obras sociales deportivas, culturales, etc. Nunca dirigieron los pueblos. Fueron los propios indígenas los capitanes de los mismos y líderes en todos los asuntos comunales y espirituales. Esta Misión fue fundada por los esposos José y Mildred Dawson, en 1953. Entonces eran miembros de Nuevas Tribus pero en 1989 se separaron como “Padamo de Venezuela”. Sus hijos, 10 en total, hablan el idioma indígena perfectamente, siete de ellos nacieron en el país. Algunos descendientes se han casado con indígenas. Se consideran muy venezolanos, aman a las etnias y les sirven en nombre de Dios, y su ilusión es que cuando fallezcan sean enterrados junto a sus amadas etnias.

La base de la Misión es la población de Coshilowateli, que ya tiene una población mayor de los 500 habitantes. Generalmente una aldea Yanomami no pasa de 60 individuos. En el pasado, antes de llegar los misioneros, los indígenas se mataban entre si, peleaban por las mujeres, por las pertenencias, por los conucos y las tierras. Esto y las plagas como la malaria fueron diezmando a la etnia Yanomami, calculada ahora en 7000 individuos. Ni antes ni ahora los gobiernos, en sus tres niveles, se ocuparon de este grupo venezolano. Ahora Coshilowateli es lugar de encuentros entere rivales y un sitio de paz que la expande por el territorio Yanomami.

El problema actual, muy grave por cierto es:

1). Por instrucciones de la Brigada 52 “no se permite el paso de alimentos, ni medicinas a estas comunidades evangélicas del Alto Orinoco como medida de presión para que los misioneros “abandonen el lugar y se vayan de Venezuela”, (SIC), según los jerarcas militares. Esa medida causa problemas en el Alto Orinoco, en el Padamo, Metaconi, en el Cuntinamo y lugares cercanos. Esto se ha agravado por cuanto los ríos se han desbordado y se han inundado los conucos de los indígenas. Los indígenas y los misioneros no tienen comida pero no hay permisos.

2). No permiten el paso de medicinas ni insumos necesarios para cubrir las necesidades mínimas de las comunidades. Hay enfermos graves entre indígenas y misioneros. Debemos recordar que entre el 2006 y 2008 ya han fallecido 49 indígenas y una hija de un misionero por falta de transporte de emergencia. Los militares nunca contestaron las llamadas de emergencia y “el combustible es costoso para usarlo en el transporte de un indígena” (SIC). Pero si fueron capaces de enviar un avión con tripulación y acompañamientos para entregar una carta del Ministerio del Interior y Justicia. Eso no ocurría cuando estaban las avionetas misioneras (Nuevas Tribus y Alas de Socorro) que fueron obligadas a salir del país.

3). No se permite el paso de combustible, ni gasolina ni diesel, para uso: de la planta eléctrica, de los motores fuera de borda de los indígenas, de la bomba de agua para extraerla del pozo artesiano, la luz de las casas de la población de Coshilowateli, de los tractores, etc. La Misión y los indígenas financiaron esos equipos.

4). Siete hijos del señor Dawson nacieron en Venezuela. Cuando uno de ellos va a La Esmeralda o Puerto Ayacucho, por alguna necesidad, se le considera “gringo”, Son tan venezolanos como yo, que nací en Coro, Falcón, con iguales derechos, la misma Constitución e iguales leyes, con derechos y deberes como cualquier otro nacional. Sin embargo los tratan en una forma vil y miserable, por unos capitanes del ejército, les insultan y les amenazan con deportarlos. “Cumplimos órdenes superiores”, dicen. Pero no creo que las órdenes lleguen a tales extremos y violen las leyes en forma particular. Por cierto existe un Amparo (06-299) ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, aún sin sancionar, que muestra que la persecuciones que se cometen contra misioneros y comunidades indígenas evangélicas no es una novedad. Pero basta ya de abusos, de mentiras y sonrisas amistosas irónicas y de corte burlesco con fondo autoritario para pedir perdón cuando aun siguen en sus atropellos constitucionales.

Se ha tratado de obtener una cita con el Ministro de la Defensa, se ha acudido a la Presidencia de la República, a la Vicepresidencia, al Ministerio del Interior y Justicia. Fiscalía del Ministerio Público en Puerto Ayacucho, a la Defensoría del Pueblo, Fiscalía General de la República, se enviaron cartas a la Dirección de Cultos de este Ministerio, etc. No se ha logrado nada. Los abusos continúan y ahora tememos por la vida de los indígenas y de los misioneros por carencia de alimentos, de los enfermos por falta de medicinas, el pueblo vive en la antigüedad porque no hay electricidad, deben tomar el agua del río contrayendo enfermedades diarreicas y los agricultores deben pasar todo un día para llegar a su conuco porque no hay combustible, en pleno siglo 21 y en un país petrolero, como consecuencia de órdenes superiores, discriminaciones o caprichos. Aconsejamos Leer Romanos 1:18, en la Biblia.

La paciencia en el tiempo, un don cristiano se ha terminado. Por las razones expuestas y no recibir respuesta, por mantenerse los atropellos, las presiones y las amenazas no solo personales sino a la vida, a la capacidad de espera de los Yanomami, es que acudimos a la sociedad venezolana para que se entere de lo que ocurre en Amazonas con la violación sistemática de los derechos constitucionales. Creo que ahora si habrá respuesta, la esperamos confiados en Dios, porque un General de Brigada en Puerto Ayacucho dijo: “Aquí mando yo, tendrán que dirigirse a la corte celestial para resolver el problema”. Nosotros no confiamos en una corte celestial esotérica, no divina. Confiamos en Dios, el único Dios trino y creador del hombre y los seres. Confiamos en El y El es mayor que cualquier autoridad. Estas pasan pero Dios permanece por siempre y la fe en El se mantiene a pesar de todo y de todos.

Atentamente,

Responsable:
Dr. Euclides Fuguet Borregales
Presidente de la Misión Padamo de Venezuela
CIV-993.772.
Teléfonos: 0212-5764687, 0412-7037892 y 0412-3682442.
Correo electrónico: eucarfuguet@cantv.net.

NOTA IMPORTANTE: Se anexan correos recibidos de Amazonas que muestran la situación desde enero de 2008. Hay muchas otras cosas que pueden decirse, favor escribir o llamar para explicar profundamente el problema. Favor re-enviar este correo as todos los amigos, medios, creyentes en Jesucristo miembros de la comunidad evangélica, etc. Y orar por la situación, es GRAVISIMA, NO ALIMENTOS, NI MEDICINAS, NI COMBUSTIBLE, NI NADA. Vale.