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martes, 21 de septiembre de 2010

Conducta Porcentual del Islam

Conducta Porcentual del Islam y reacciones comprensibles pero peligrosas.

El Islam no es una religión, ni un culto. En su forma más amplia, es una forma de vida 100% completa, total. Y sus adherentes segùn su porcentaje en una localidad tienen la tendencia a imponer sus costumbres y creencias usando cualquier recurso a su disposiciòn, incluyendo la violencia.

El Islam tiene componentes religiosos, legales, políticos, económicos, sociales y militares.
El componente religioso es una tapadera de todos los demás componentes.

La islamización comienza cuando se alcanza en un país un número suficiente de musulmanes como para poder comenzar campañas en favor de privilegios religiosos.

Cuando en las sociedades políticamente correctas, tolerantes y culturalmente diversas se aceptan las demandas de los musulmanes en favor de sus privilegios religiosos, algunos de los restantes componentes tienden también a infiltrarse en el resto de los aspectos de la vida ciudadana.

He aquí cómo funciona todo esto:
En tanto la población musulmana permanezca alrededor, o por debajo del 2% de la de cualquier país, ésta será vista por la población local como una minoría amante de la paz, y no como una amenaza hacia los demás ciudadanos.


Éste es el caso de lo que ocurre en:

Estados Unidos: 0,6% de musulmanes

Australia: 1,5% de musulmanes

Canadá: 1,9% de musulmanes

China: 1,8% de musulmanes

Italia: 1,5% de musulmanes

Noruega: 1,8% de musulmanes


Con una población que alcance entre el 2% y el 5%, los musulmanes comienzan con el proselitismo entre otras minorías étnicas y grupos descontentos del lugar, a menudo con reclutamientos considerables en cárceles y entre las bandas callejeras.
Esto está ocurriendo en:

Dinamarca: 2,0% de musulmanes

Alemania: 3,7% de musulmanes

Reino Unido: 2,7% de musulmanes

España: 4,0% de musulmanes

Tailandia: 4,6% de musulmanes

A partir del 5% de población musulmana, estos ejercen una influencia desorbitada con respecto al porcentaje de población que representan. Por ejemplo, insistirán en la introducción de los alimentos halal (limpios de acuerdo a los preceptos islámicos), asegurándose de esta manera empleos de manipuladores de alimentos reservados a los musulmanes. Empezarán las presiones sobre las cadenas de supermercados para que muestren alimentos halal en sus estanterías - junto con las correspondientes amenazas si no se cumplen estos requisitos.



Esto está ocurriendo en:

Francia: 8,0% de musulmanes

Filipinas: 5,0% de musulmanes

Suecia: 5,0% de musulmanes

Suiza: 4,3% de musulmanes

Holanda: 5,5% de musulmanes

Trinidad y Tobago: 5,8% de musulmanes

Llegados a este punto, trabajarán para que la autoridad gubernamental les permita que ellos mismos se regulen bajo la Sharia , la Ley Islámica (dentro de sus ghettos).
El objetivo último de los islamistas es establecer la Sharia en todo el mundo.

Cuando los musulmanes se aproximan al 10% de la población, tienden a aumentar la anarquía como un medio de quejarse sobre sus condiciones de vida en el país. En París ya hemos visto las revueltas imparables con quema de coches y de mobiliario urbano. En esta situación, cualquier acción no musulmana ofende al Islam, y resulta en insurrecciones y amenazas, como las de Amsterdam tras la oposición a las viñetas de Mahoma y películas sobre el Islam. Estas tensiones se ven a diario, particularmente en los sectores musulmanes de:


Guyana: 10,0% de musulmanes

India: 13,4% de musulmanes

Israel: 16,0% de musulmanes

Kenia: 10,0% de musulmanes

Rusia: 15,0% de musulmanes


Tras alcanzar el 20%, las naciones pueden esperar disturbios espeluznantes, formación de milicias jihadistas, asesinatos esporádicos,y la quema de iglesias


Etiopía: 32,8% de musulmanes

Con un 40% de musulmanes, las naciones experimentan masacres generalizadas, ataques terroristas crónicos, y guerra ininterrumpida de milicias, como las de:


Bosnia: 40,0% de musulmanes

Chad: 53,1% de musulmanes

Líbano: 59,7% de musulmanes


Los países que alcanzan un 60% de población musulmana experimentan persecuciones sin límite de los no-creyentes de todas las demás religiones (incluyendo a los musulmanes no ortodoxos), limpiezas étnicas esporádicas (genocidios), el uso de la Ley de la Sharia como arma, y el establecimiento de la Jizya , el impuesto sobre todos los infieles, como está ocurriendo en:


Albania: 70,0% de musulmanes

Malasia: 60,4% de musulmanes

Qatar: 77,5% de musulmanes

Sudán: 70,0% de musulmanes


A partir del 80% deben esperarse intimidaciones y jihad violenta sobre la población no islámica, algún tipo de limpieza étnica dirigida por el Estado, e incluso algún genocidio, a medida que estas naciones expulsan a los pocos infieles que van quedando, y se dirigen hacia el objetivo de un Estado 100% musulmán, tal y como se ha experimentado ya, o está en vías de consecución en:


Bangla Desh: 83,0% de musulmanes

Egipto: 90,0% de musulmanes

Gaza: 98,7% de musulmanes

Indonesia: 86,1% de musulmanes

Irán: 98,0% de musulmanes

Irak: 97,0% de musulmanes

Jordania: 92,0% de musulmanes

Marruecos: 98,7% de musulmanes

Pakistan: 97,0% de musulmanes

Palestina 99,0% de musulmanes

Siria: 90,0% de musulmanes

Tajikistan: 90,0% de musulmanes

Turquía: 99,8% de musulmanes

Emiratos Árabes: 96,0% de musulmanes


Alcanzar el 100% marcará el comienzo de la Paz de "Dar-es-Salaam" (el Paraíso de la Paz Islámico ). Aquí, se da por supuesta la existencia de la paz, porque todo el mundo es islámico, las Madrazas son las únicas escuelas, y el Corán la única palabra, como ocurre en:


Afganistán: 100% de musulmanes

Arabia Saudí 100% de musulmanes

Somalia 100% de musulmanes

Yemen: 100% de musulmanes


Desgraciadamente, la paz nunca se alcanza, puesto que en estos estados con el 100% de musulmanes, aquellos más radicales intimidan y vomitan odio, y satisfacen sus ansias asesinando a los musulmanes menos radicales, por una variedad de razones.


"Antes de cumplir los nueve años, ya había aprendido la doctrina bàsica de la vida árabe: era yo contra mi hermano; yo y mi hermano contra nuestro padre; mi familia contra mis primos y el clan; el clan contra la tribu; la tribu contra el mundo, y todos juntos contra los infieles"


León Uris "El Peregrinaje"


Es importante entender que en algunos países, con bastante menos del 100% de población musulmana, como en Francia, la minoría musulmana vive en ghettos, dentro de los cuales constituyen el 100%, y en los que viven bajo la Ley de la Sharia. La policía no osa entrar en esos ghettos.

No hay tribunales, ni escuelas nacionales, ni establecimientos religiosos no musulmanes.
En estas situaciones, los musulmanes no se integran en la comunidad en general. Los niños asisten a las Madrazas (escuelas musulmanas), donde sólo estudian el Corán.

Incluso relacionarse con un infiel es un crimen punible con la muerte.Por lo tanto, en algunas áreas de ciertas naciones, los imanes y los extremistas musulmanes ejercen más poder que el que la media nacional de penetración de la población podría indicar.

Mil quinientos millones de musulmanes representan hoy el 22% de la población mundial.

Pero su tasa de nacimientos eclipsa a la de los cristianos, hinduístas, budistas, judíos y todos los demás creyentes.

Los musulmanes superarán el 50% de la población del mundo al final de este siglo.


Este es el futuro que le espera al mundo a no ser que se tome conciencia y los deje vivir solamente entre ellos y en sus paises disfrutando su " cultura". No aportaron nada a la humanidad en los ultimos 100 años y no se ve ninguna razon para que lo empiecen a hacer ahora.

HE AQUÍ LA RESPUESTA DEL GOBIERNO AUSTRALIANO
Esta respuesta no debe asumirse de manera muy acrìtica, sin embargo es importante observar todas las aristas que sustentan el derecho colectivo de los ciudadanos.


Kevin Rudd, Primer Ministro de Australia
sobre la la ley Islamica Sharia

A los musulmanes que quieren vivir bajo la ley Islamica Sharia se les dijo el miércoles que se vayan de Australia, cuyo gobierno ha emprendido una campaña contra los radicales en un esfuerzo para evitar potenciales ataques terroristas.

Tambien Rudd enojó a algunos musulmanes Australianos cuando declaró que él está de acuerdo que las agencias de inteligencia monitoreen las mezquitas de la nación. Citamos: "SON LOS INMIGRANTES, NO LOS AUSTRALIANOS, LOS QUE DEBEN ADAPTARSE. O lo toman o lo dejan. Estoy cansado de que esta nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a alguien o a su cultura. Desde los ataques terroristas en Bali, estamos experimentando un reavivamiento del patriotismo en la mayoría de los Australianos."


"Nuestra cultura se ha ido desarrollando durante dos siglos de luchas, tribulaciones y victorias por parte de millones de hombres y mujeres que buscaban libertad"


"Hablamos principalmente INGLES, no Español, Libanés, Arabe, Chino, Japonés, Ruso o cualquier otro idioma. De modo que si Usted quiere formar parte de nuestra sociedad, aprenda nuestro idioma."


"La mayoría de los Australianos creen en Dios. Esto no es una posición Cristiana, política o de la extrema derecha. Esto en un hecho, porque hombres y mujeres cristianos, de principios cristianos, fundaron esta nación. Esto es históricamente comprobable. Y es ciertamente apropiado que esto aparezca en las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende a Usted, sugiero que considere vivir en otra parte del mundo, porque Dios es parte de nuestra cultura."


"Aceptamos sus creencias y sin preguntar por que. Todo lo que pedimos es que Usted acepte las nuestras, y viva en armonía y disfrute en paz con nosotros."


"Este es NUESTRO PAIS, NUESTRA TIERRA y NUESTRO ESTILO DE VIDA y le daremos todas las oportunidades para disfrutar todo esto. Pero después que termine de quejarse, murmurar y criticar Nuestra Bandera, Nuestro Juramento Patriótico, Nuestras Creencias Cristianas o Nuestro Estilo de Vida, le animamos a que aproveche otra de nuestras grandes libertades Australianas, "EL DERECHO DE IRSE."


"Si Usted no esta contento aquí entonces VÁYASE!


Nosotros no le obligamos a venir aquí. Usted pidió venir aquí. De modo que acepte el país que Usted acepto voluntariamente."

¿Es esto justo? ¿Es esto aceptable? Desde nuestra perspectiva con una religión que comprobadamente promueve la violencia y la intolerancia, y que ha demostrado ser enemiga de la convivencia, pareciera no caber otras posibilidades.

viernes, 2 de julio de 2010

LA FE CRISTIANA Y LA CALIDAD DE VIDA: Hacia una Teología de Shalom como clave hermenéutica de la Calidad de Vida

Y procurad la paz(el Shalom) de la ciudad…y rogad por ella a Jehová; porque en su paz (Shalom) tendréis vosotros paz (Shalom). Jer 29:7

Introducción


Zbigniew Brzezinski, en su obra OUT OF CONTROL: GLOBAL TURMOIL ON THE EVE OF THE 21st CENTURY (Fuera de Control: Tumulto Global en víspera del siglo 21) destaca el hecho de que hay un desplome masivo o desintegración, sobre todo en el mundo occidental, de casi todos los valores establecidos. Según él, “el carácter distintivo del mundo de consumo se disfraza como substituto a criterios morales”(1). Tal es el caso que el estilo de vida ascendente Brzezinski lo denomina como uno de “permissive cornucopia” o “cornucopia permisiva”. En otras palabras, la definición de la vida es en términos de auto gratificación.(2)


Esta vida, según la revista Imagen, se define en términos de moda y belleza; al otro externo, en El Vocero (Un diario que se publica en Puerto Rico) se define por la droga, el crimen y la violencia y la salsa y el merengue. Sin lugar a dudas, no importa el grado de sofisticación que separa a la revista Imagen del periódico El Vocero, ambos definen implícitamente la “buena vida” igualmente: la satisfacción de los deseos propios o la auto gratificación.


Tal es el estado actual de las cosas en nuestro mundo, de nuestra sociedad, que para muchos suenan extrañas las palabras del Maestro: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10) y “Yo soy el camino, y la verdad y la vida” (Juan 14:6). O las declaraciones de Juan en su primera epístola: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; y el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” ((1Juan 5:11-12).


La vida buena o, en su expresión más alta y “cualitativa”, la calidad de vida, presupone unas medidas o escalas de referencias; por tal razón la calidad de vida tiene muchas definiciones. Para algunos la medida apropiada es económica; para otros es en términos de posición y poder; y para otros en términos de salud, paz mental, participación artística o política, o logros personales y profesionales.


Generalmente la calidad de vida de una sociedad es el cúmulo de índices personales, socioeconómicos y culturales que definen un estado marcado de salud o bienestar. En tal caso, la calidad de vida es alta. Por ejemplo, si la cifra del desempleo es baja, o si el porcentaje de personas que necesita cupones o asistencia pública es bajo. Además, la calidad de vida es alta si la mayoría de las personas en la sociedad vive honestamente, con buena educación y albergue, en paz y justicia. En la mentalidad hebrea la definición concreta y óptima de la calidad de vida que encontramos en Isaías 36:16 es “comer cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y (beber) cada cual las aguas de su pozo”.


Estos cuadros de la calidad de vida, a mi juicio, aunque en su mayoría atractivos, apropiados y legítimos, sufren la ausencia del índice más básico y fundamental, a saber, el de la fe cristiana.


Al vivir en tales casos de falta del poder humanizante y salvífico de una fe cristiana integral. En las palabras elocuentes de Samuel Pagán, en su libro, Pulpito, teología y esperanza:


Vivir es compartir, amar y perdonar. Vivir es agradecer, celebrar y disfrutar. Vivir es mirar al futuro con seguridad, interpretar el presente con esperanza y estudiar el pasado con responsabilidad. Vivir es cantar, llorar y reír. Vivir es enfrentar los momentos difíciles de la vida con la certeza de que no estamos solos. Vivir es llorar con el que llora, y reír con el que ríe. Vivir es mantenerse en pie, cuando otros doblan sus rodillas ante los baales de la existencia. Vivir es afirmar la vida y denunciarla muerte. Vivir es gritar desde lo más profundo del alma y desde lo más recóndito del ser:”ya no vivo yo, más Cristo vive en mí”(3).


Cuando se mira con los lentes de la fe cristiana, la calidad de vida en su sentido más fundamental corresponde a esas dimensiones de bienestar o salud que la Biblia presenta bajo esa rica palabra-concepto; shalom (paz). Aquí quiero enfocar en las siguientes tres dimensiones de shalom: Shalom con Dios, shalom con uno mismo, shalom de la ciudad.


Estas tres dimensiones van al meollo de una calidad de vida que es bíblica, teológica y, por tanto, humana. Hablar de la fe cristiana y la calidad de vida es hablar dentro de un universo de discurso teológico, ético y misionológico.


Utilizando estas tres dimensiones de shalom como paradigma, presentaré un cuadro teológico-ético-misionológico, notando en cada caso no sólo el objetivo óptimo y bíblico del mismo, sino también las exigencias al pueblo de Dios.


Shalom con Dios


La palabra-concepto shalom (paz) es una de las palabras teológicas más ricas y abarcadoras en la revelación divina. Es una palabra preñada con el diseño de Dios para su creación. Expresa en múltiples maneras el bienestar que anhela Dios otorgar al ser humano, individualmente o en convivencia.


Es en el Antiguo Testamento donde vemos por primera vez el uso más amplio y profundo de esta palabra. Shalom no es simplemente un estado de calma o ausencia de conflicto, pues es una palabra dinámica que nos habla, por ejemplo, de: bienestar, integridad, salud, dicha, paz, prosperidad, seguridad, reconciliación, justicia y salvación. Abarcando el nivel físico, material y espiritual –del individuo así como del grupo colectivo- shalom tiene implicaciones universales y cósmicas (4).

Cuando hablamos de shalom con Dios damos hincapié a esa gran verdad notada por Pablo en Romanos 5:1, a saber: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

Pablo en términos jurídicos, nos habla de una reconciliación con Dios por medio de su hijo (vs. 10). La separación y enemistad del ser humano con Dios encuentra en la cruz su respuesta. Esta reconciliación mediante la cruz es parte de “el evangelio de la paz”, según Hechos 10:36, y “las buenas nuevas de paz a vosotros”, según Efesios 2:17. Paz con Dios es la entrada a esa calidad de vida que la Biblia llama vida en abundancia (Juan 10:10) y vida eterna (1Juan 5:11).

La calidad de vida par excellence es la vida eterna que tiene el creyente en virtud de responder al llamado de Dios (Juan 3:16). Es la experiencia de la eternidad en lo temporal, rumbo a la eternidad. En otras palabras es una calidad de vida que se experimenta aquí en el tiempo y el espacio y dura una eternidad.

Paz con Dios es la puerta a la “vida eterna” –la calidad de vida primaria en el Ordo salutis. Shalom con Dios es la verdad profunda expresada por el himnólogo al escribir:

¡Oh. Bondad tan infinita, hacia el mundo pecador!

Dios en Cristo revelando, su eternal y santo amor.
Coro: ¡Es Jesús para mí, la esperanza de salud;

Sólo en él hallaré, la divina plenitud!

Como el vasto firmamento, como el insondable mar,

Es gracia salvadora, que Jesús al alma da (5).

Bondad, amor, esperanza de salud, divina plenitud, gracia salvadora –palabras que traen a la mente esas otras palabras teológicas como perdón, justificación, reconciliación y salvación. El creyente al experimentar shalom (paz) con Dios, puede expresar, en las palabras sencillas pero profundas de Karl Barth cuando le pidieron una definición de cristianismo: “ Cristo me ama, bien lo sé, su palabra dice así”..


Sin lugar a duda, en la consideración de la calidad de vida para la sociedad no hay mayor o mas noble empresa para la Iglesia Cristiana que con claridad, compasión y compromiso ser instrumento del shalom con Dios.

Si la Iglesia Cristiana históricamente reclama que paz con Dios y, por lo tanto, el mensaje evangelístico (de reconciliación con Dios) es su prioridad misional, entonces:

1.- ¿Por qué gastar priorizar otras cuestiones por encima de la misión?
2.- ¿Por qué está brillando por su ausencia la iglesia (con menos presencia estos días) en las comunidades pobres y en los arrabales de nuestras ciudades?
3.- ¿Por qué al ministerio del evangelista se le ha permitido convertirse en un imperio individualista y de personalidades y no está bajo el patrocinio de la iglesia o denominacional?
4.- ¿Por qué no estamos preparando al liderato de la iglesia, sea laico o pastoral , con más compromiso evangelístico?
5.- Si somos partícipes de “vida eterna” ahora, como resultado de la paz con Dios, ¿por qué caminamos con la cabeza baja y con el semblante pálido en nuestro diario vivir?

Shalom con uno mismo

La integridad mental en el ser humano es uno de los factores más fundamentales en cualquier ecuación de la calidad de vida.


El shalom con uno mismo enfoca la mirada a esos elementos de la calidad de vida que llamamos paz mental o salud mental. Y que, además, se orienta a lo denominado equilibrio emocional o psíquico.

Es una gran enseñanza bíblica que por consecuencia del shalom con Dios el creyente es partícipe del shalom de Dios. En la experiencia de metanoeo o conversión del creyente, el amor de Dios es derramado en el corazón por el Espíritu Santo (Ro 5:5). Este es el comienzo de un peregrinaje de amor –un peregrinaje de gracia, como nos recuerda bien San Agustín en definir “la gracia como la infusión del amor en el corazón humano por el Espíritu Santo” (6).

La gracia divina, experimentada como amor, obra una integración fundamental en la persona del creyente. Los efectos del pecado en el ser humano de separación de Dios, de su prójimo y de sí mismo comienzan a repararse. Por eso también es un comienzo de un peregrinaje de comunión con Dios, con el prójimo y con uno mismo.

La persona creyente que anduvo sola, en temor y confusión, puede ahora oír la voz del Señor: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Y en las palabras de Pablo: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil 4:7).

El shalom de Dios no sólo tiene pertinencia en lo terapéutico mental o emocional, sino que también tiene su significado ético-moral vital. En el Nuevo Testamento, eirene (paz) es prominente como virtud cristiana. (Véase por ejemplo, Ro 8:6; 15:13; Gá 5:22; 2Ti 2:22; 1P 3:11 y 2P 3:14) (7). Es una virtud y, por tanto, calidad de vida que nos habla no sólo de ausencia de conflicto, sino, positivamente, de estabilidad e integración moral. Es una postura de relación correcta con Dios, como recto, derecho, legítimo, justo, debido, genuino o exacto la describen.

Vivimos en una sociedad donde predomina el énfasis en la paz mental, y el factor psicológico. Permítaseme una aparente digresión.
La Biblia presenta el shalom con uno mismo como un asunto fundamentalmente ético. Una antropología bíblica y teológica, a mi juicio, cuestiona la obsesión presente con la definición de la salud del ser humano simplemente en términos de lo emocional, mental o psíquico. Creo que en último análisis, la etiología del trastorno emocional o psicológico que oprime al ser humano está en lo moral. Parte de esa búsqueda ciega por la “buena vida” en los placeres, juegos, y en el materialismo de nuestra sociedad contemporánea responde a una contienda moral del alma (8).

El psiquiatra Karl Menninger en su obra Whatever Became of Sin? (¿Qué ha sucedido al pecado?) se queja, con buena razón, que los teólogos han abandonado el idioma religioso y teológico sobre el pecado y le han entregado la labor íntima del alma a los psicólogos (9).

También es importante notar el estudio reciente de E. Brooks Holifield. Holifield traza la historia de la consejería pastoral y documenta el cambio que ha ocurrido durante los siglos 17 al 20 en esta disciplina. Subraya el cambio de la meta pastoral de sanar el alma enferma con pecado en relación con Dios hacia una nueva meta pastoral de mejorar o realizar el sentido de ser de cada persona (10). ¡Allí dejo esa digresión! El que tenga oído para oír, oiga.

No obstante lo anterior, creo que la Iglesia Cristiana tiene una gran oportunidad en nuestros tiempos de verdaderamente convertirse en una “comunidad sanadora”, en una comunidad de consuelo.

La iglesia se convierte en comunidad sanadora –comunidad de consuelo- en su proclamación del shalom con Dios y del shalom de Dios y también en el culto, en el contexto de la “comunidad del Espíritu” que ministra en adoración. Pero también es urgente tomar pasos concretos y prácticos de establecer programas y desarrollar estrategias que permitan ministrar al abatido y necesitado. Estos son ministerios que permitan al Cuerpo de Cristo consolar a otros con la misma consolación que han recibido de Dios.

Bien nos recuerda mi colega, el psicólogo Pablo Polischuk, que, “La iglesia, como comunidad sanadora, a través de sus componentes laicos y ministeriales, puede ofrecer el contexto para que las personas … experimenten un proceso de alivio, de sanidad o de liberación” (11).

Qué modelo lindo tenemos en Pablo, Tito y, en esta ocasión, la iglesia de Corinto, que encontramos en 2 Corintios 7:6-7: “Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que el había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más”.
¡Somos llamados a ser para otros como el Espíritu Santo es para nosotros –un Consolador!

Permítaseme mencionar aquí, que para mí, uno de los programas o estrategias dignos de imitar por la congregación es el llamado Eirene. Tal programa de consejería, desarrollado mayormente por el teólogo y psicoterapeuta Pedro Savage, ha tenido gran éxito en varios países de América Central y Latinoamérica. La tesis principal de eirene es que la iglesia puede ser una “comunidad sanadora” para todos y todas y que personas laicas así como profesionales –sea este personal pastoral o no- son agentes o instrumentos sanadores en el proceso terapéutico.

En todo esfuerzo para ser instrumento de shalom en nuestra sociedad, las congregaciones locales, además, deben aprovechar los enlaces y las posibles contribuciones de las agencias educacionales, comunales, cívicas, laborales, benéficas y gubernamentales entre otras.

Es importante notar que la iglesia y, sobre todo el pastorado, tiene oportunidades, aún mayores de las que pueda imaginar, para ser agentes de shalom. Un estudio hecho en 1993 por los doctores Andrés Collazo y Norma Rodríguez Roldán de la Universidad de Puerto Rico, titulado Estudios de la juventud Puertorriqueña, revela que: “Los jóvenes opinaron que ninguna de las instituciones gubernamentales principales de Puerto Rico trabajan bien o muy bien… Los jóvenes opinan que los profesionales que pueden brindarles mucha ayuda son los sacerdotes o ministros y los médicos”(12).

¡Qué bello y fértil terreno tienen la iglesia y su pastorado para impactar la juventud de Puerto Rico!
Mucho se podría decir sobre esos temas. No obstante, es importante notar que el pueblo de Dios, la Iglesia Cristiana, tiene una gran oportunidad en la fábrica, en la oficina, en la escuela, en el trabajo, y, en las calles, con su testimonio y comportamiento, por su mensaje y su vida de ser agentes del shalom.

La calidad de vida en Puerto Rico aumentaría grandemente si la Iglesia tuviese una nueva visión de ser comunidad sanadora, una comunidad de consuelo.

Shalom de la ciudad

La comunidad de fe no sólo está llamada a proclamar con palabras y con hechos las paz con Dios y la paz de Dios, sino también está llamada a buscar, a procurar, el shalom (la paz) de la ciudad. ¡Está llamada a ser instrumento de salud, bienestar, prosperidad, justicia y liberación de la ciudad!

Uno de los pasajes bíblicos más relevante, profético y, por lo tanto, instructivo para nuestra consideración de procurar el shalom de la ciudad, se encuentra en el capitulo 29 de Jeremías, especialmente los versículos 4 al 7. Es un pasaje que nos da un modelo para una teología de la ciudad en pro de una calidad de vida integral y liberadora, que hemos llamado “El paradigma de Jeremías para la ciudad”

Nótese los versículos 4 al 7:

(4) Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia:
(5) Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos.
(6) Casaos, y engendrar hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí y no os disminuyáis.
(7) Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.

El pasaje, estoy seguro, es muy bien conocido, al igual que su contexto y trasfondo sociohistórico.

¡Un pueblo en cautividad! ¡Un pueblo viviendo una nueva y dolorosa realidad, en necesidad de una nueva visión! El cautiverio del pueblo de Dios no es sólo sociopolítico; quizás sea más penoso su cautiverio a las palabras, prácticas y patrones de un clero y liderato ciego y sordo a las perspectivas del Dios de la historia.

Un hombre sabio, que sabía un poco de las complejidades y desafíos de las ciudades, ya que fue responsable por la edificación de una ciudad, dijo: “Sin profecía (o según otras versiones, sin revelación o visión), el pueblo se desenfrena” (Pr 28:18). La ausencia de visión o revelación resulta en una desintegración, en un desenfreno moral y espiritual.

Es importante notar que una visión –ya sea que se aplique a un individuo, a un pueblo o a una institución- da dirección, enfoca las energías y fuerzas, informa y forma carácter, y fija el marco para ver y para valorizar las metas y el significado verdadero de la vida. En una manera real, la visión forma la imagen del ser y de su mundo.

El pueblo de Dios, en aquel entonces, necesitaba una nueva visión de la ciudad. ¡Creo que la Iglesia Cristiana necesita una nueva visión de la ciudad!

¡Las palabras de Jeremías eran y son radicales! Responden a la pregunta: ¿Cuál es el papel del pueblo de Dios en la ciudad? Preguntaríamos hoy ¿Cuál es el papel de la iglesia cristiana en la ciudad?

En el pasaje se nota que la respuesta involucra, primero, una teología de contexto o de sitio; segundo, una teología de misión o ministerio; y, tercero, una teología de espiritualidad.

Tres palabras claves se pueden usar que corresponden a las tres respuestas teológicas, a saber: (1) presencia; (2) paz; (3) plegaria u oración.

Con respecto a una teología de contexto (14), Jeremías 29:5-6 nos habla de presencia. En respuesta a los falsos profetas de ayer como de hoy, que llaman a una asimilación falsa en la sociedad (con la implicación de la pérdida de identidad como pueblo de Dios) o que llaman a un escape ultramundo (con la implicación de marginalización e irrelevancia), Jeremías llama a una presencia de convivencia, que a luz del Nuevo Testamento llamaríamos hoy presencia de sal y luz (Mt 5:13-16).

Es muy instructiva la etimología de la palabra iglesia. En la antigua Grecia, la “ekklesia” se refería a la congregación o asamblea de los “llamados afuera” a discutir responsablemente la situación de la polis –de la ciudad.

El llamado de la hora para el pueblo de Dios es de ser iglesia –reunirse en asambleas de los llamados de Dios- en oración y adoración, para reflexionar, discutir responsablemente y determinar planes y estrategias de cómo ser y hacer presencia de sal y luz en la situación de la polis –en la ciudad. ¡ Esta es una presencia en todas las esferas de la vida! La iglesia no puede ser indiferente a las necesidades de nuestras ciudades, sean ellas físicas o mentales, políticas o económicas, educacionales o culturales, morales o espirituales. Diríamos que el llamado a la iglesia es de ser y hacer presencia de sal y luz en la sociedad a favor de una renovación de la calidad de vida.

Con respecto a una teología de misión (15), Jeremías 29:7ª clarifica e intensifica esa presencia en términos de procurar el shalom de la ciudad.

La misión de la iglesia no es asimilista ni escapista; no busca el poder político per se, ni se encierra en las cuatro paredes en un acto ultramundo –sino busca activamente el bienestar, el Shalom de la ciudad.

La misión de la iglesia es de proclamar el evangelio de Jesucristo; evangelio de paz (Hch 10:36. Es un mensaje de transformación personal y sistémico. ¡Es un evangelio integral! Es predicar por palabras y por hechos en contra de todo pecado y mal que se encuentre en el corazón humano y que se manifiesta en las “construcciones socioculturales” de la vida, a saber, en las instituciones sociales.

Procurar la paz de la ciudad compromete a la iglesia a favor del pobre y del oprimido, en contra de todo sexismo, racismo, clasismo, militarismo y todo “ismo” e ideología que se opone a una liberación integral. En el último análisis, procurar el shalom de la ciudad es procura, por todo medio y en todo sentido, esa calidad de vida que escatológicamente llegará “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef 4:13).

Con respecto a una teología de espiritualidad (16), Jeremías 29:7 nos habla de una postura que el pueblo de Dios tiene que asumir, en su vida y lucha a favor del shalom de la ciudad.

Esa postura es la de la plegaria; la de oración. El versículo 7 nos dice: “Y procurad la paz de la ciudad…,y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz”.
Una verdadera espiritualidad urbana reconoce la importancia de la oración.

1.- Reconoce que nuestros planes y estrategias, para levantar la calidad de vida en la ciudad, no aumentarían a nada si no van acompañados por una intercesión genuina.

2.- Reconoce que en último análisis la lucha es contra “los principados y poderes” (Ef 6:12) de la ciudad, y que la victoria: “No es con ejercito, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Za 4:6).

Es interesante ver en este versículo anterior la nota de interés particular a la que apela el profeta Jeremías para que el pueblo ore –“porque en su paz tendréis vosotros paz” . El profeta sabe, y le recuerda al pueblo, que ellos se beneficiarían, ellos saldrán ganando, en el shalom de la ciudad. En la economía divina el esfuerzo y la oración por levantar la calidad de vida en la ciudad resultará en beneficios para la vida de la iglesia.

Con las siguientes palabras resumimos el paradigma de shalom, que enfatizan el aspecto misionológico de la Iglesia.

Para contribuir mayormente a la calidad de vida de la sociedad, quiero seguir seis deberes o posturas que debe tomar la iglesia en sus responsabilidades sociales:

1.- Comunidad de fe –La iglesia debe ser la Iglesia y, por tanto, reconocer que no es el Reino de Dios, sino señal del mismo. En vista de lo cual, en su convivencia modela al mundo una comunidad de relaciones transformadas.

2.- Comunicación de un evangelio integral –La Iglesia debe proclamar por palabras y por hechos un mensaje evangelístico y profético, abarcando lo personal así como lo social; impactando a todas las personas y a todas las instituciones de la sociedad, sean ellas educativas, culturales, de salud, económicas o políticas.


3.- Caridad –La Iglesia debe extender su servicio social en obras de amor y de caridad, sobre todo en barrios pobres y marginados.

4.- Confrontación de las estructuras – La Iglesia debe asumir una postura a favor de la justicia social en el sistema sociopolítico.

5.- Confesión La Iglesia debe confesar su falta de contribución a la calidad de vida de su pueblo y orar por la justicia y la paz.

6.- Celebración –La Iglesia debe celebrar humildemente su llamado y aportes positivos, a través de la historia, a la calidad de vida de la sociedad.



Vía Dr. Eldin Villafañe, (Ph.D., Boston University). El Dr. Villafañe, es ministro ordenado de las Asambleas de Dios, fue profesor visitante de Harvard Divinity School (1998) y fue el director fundador del Centro para la Educación Ministerial Urbana (CUME) del Seminario Teológico Gordon-Conwell, un centro multilingüe y multicultural, sirviendo, a más de quinientos estudiantes.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Escritores Colombianos Opinan sobre la Biblia


Revisar lo que personajes influyentes en nuestra sociedad pueden pensar de la fe y tdos los elementos que se relacionan con ella nos hace tener en cuenta al mundo en que vivimos nuestra misión, en este caso más que estar de acuerdo o no con los postulados a continuación, ellos se nos plantean como un medidor que sirve hasta donde nuestros conceptos influyen o no en la sociedad de nuestro tiempo.

El diario colombiano EL TIEMPO consultó a algunos escritores e intelectuales que resaltan la importancia del 'libro de los libros' y aconsejan algunos pasajes de lectura obligada por su singularidad literaria y poética.
Enrique Serrano, escritor: "El principal valor literario de la Biblia es, a mi juicio, su capacidad simbólica. Es el libro que, más que historias, recorre los mitos y los símbolos sobre los cuales se han construido nuestras culturas. Por eso es tan importante la idea de viajes, de peregrinación y de lealtad. Resulta muy interesante el concepto de una humanidad nómada que, como el pueblo de Israel, hace ese viaje perpetuo que no termina jamás. El Eclesiastés, el Cantar de los Cantares y el Génesis son extraordinariamente bellos y además tienen una tremenda fuerza evocadora.También se puede decir lo mismo del Éxodo. Pero a mí me gusta más, por razones de orden histórico, el libro de Daniel, porque es una puesta en escena, ya no solo del pueblo de Israel sino también del mundo de su tiempo. Es decir, la posibilidad que tiene el relato bíblico de predecir sucesos y de adelantarse a los tiempos. Otro libro que resulta muy poderoso, por sus enseñanzas, es el libro de Job. El Apocalipsis ya pertenece a la lógica del Nuevo Testamento, que es un libro muy críptico, pero interesante. Curiosamente es muy difícil de leer porque hay que tener un gran conocimiento bíblico para poder interpretar de un modo más cabal todos sus signos y todos sus misterios".
Belisario Betancur, ex presidente: "Entre los libros del Antiguo Testamento que encuentro muy destacables están los del Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Entre este grupo está el Génesis, que es una linda historia de cómo fue hecho el mundo y de cómo fueron hechos los seres que caminan, los que vuelan o los que nadan, así como la historia del pueblo primero que se formó desde el Paraíso. Encuentra uno también episodios como el de Moisés salvado de las aguas, que es un cuento precioso:aparecer ahí a la orilla del río Nilo, donde lo rescata una princesa, y llegar a convertirse en lo que se convirtió.Me gusta también el Cantar de los Cantares, del Rey Salomón, que ha sido vertido de muchas maneras. Por ejemplo, en el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, que para mí es uno de los más bellos poemas de amor de la lengua castellana.Y los cuatro evangelios en el Nuevo Testamento son una preciosidad. Ahora, en las Epístolas de San Pablo también hay unos textos bellísimos.

Articulo original (El tiempo / NoticiaCristiana.com)edicion Notiomega