miércoles, 19 de noviembre de 2008

El Nuevo Derecho Divino de Los Reyes

Mitos de una Mala Teología Política 1
El Nuevo derecho Divino de los Reyes


MITO 1: Daniel 2:21 Nos quiere decir “No protestemos a nuestros gobernantes porque ellos son los reyes que Dios puso”.

Este mito procede de una mala lectura del pasaje bíblico de Daniel 2:21 que dice “El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos”.
Este texto bíblico pretende hacer del conocimiento de la gente el poder soberano de Dios que gobierna aún la historia, pero algunos bien intencionados hermanos lo han usado para resucitar la teoría medieval del derecho divino de los reyes.
Aunque mi percepción teológica propende al calvinismo una interpretación como esta citada muchísimas veces por creyentes de tendencia arminiana (como lo son la mayoría de los evangélicos de mi país), raya en el más insólito y contradictorio mal llamado hipercalvinismo que no es más que un terrible determinismo teológico o mejor aún fatalismo conceptual que seguramente habría resultado abominable al propio reformador protestante.
Si los reformadores hubieran interpretado este texto como lo hacen equivocadamente algunos queridos hermanos, seguramente no habrían iniciado una reforma que desafiaba abiertamente a los poderes temporales de su tiempo, y entre ellos al mismo Papa que no era ni es sólo un líder religioso sino político.
¿Quién tuvo la razón durante el fatídico gobierno nazi? ¿Los cobardes que dieron su aval callando ante las atrocidades del gobierno de Hitler o los cristianos que lo adversaron? Podemos hacer esta misma pregunta aplicada a las más horrorosas dictaduras o a los gobernantes que convierten sus gestiones en gobiernos forajidos que son corrompidos y corruptores, que violan el derecho y manipulan la justicia. ¿Fue pecado que los profetas sentenciaran a los gobernantes de su tiempo? ¿Pecó Juan al señalar a Herodes? ¿Pecó Cristo cuando hizo lo propio? ¿Debe o no debe el cristiano denunciar el pecado sea este personal o social? ¿Debe callar el cristiano si el pecado a denunciar tiene implicaciones políticas?
¿Qué se le debía decir a los cristianos que resistían a los más grotescos tiranos? ¿Qué decir a los que oraban para que acabaran sus reinos de muerte, y a los que se enfrentaron a los infames de la historia? ¿Se les habría dicho: “Hermanos no sigan resistiendo a los tiranos, recuerden que Dios pone y quita reyes”? ¿Elías y demás profetas ustedes se equivocan al decir tan duras palabras que pueden molestar a los gobernantes o a quienes los aplauden? ¿No digamos nada señores pues eso suena a crítica? A esto digo por supuesto que es una crítica, ¿O acaso no es el deber profético de la iglesia cuestionar y enfrentar la maldad?
Creo que quienes piensan en los gobernantes como santos reyes se quedaron anclados en la edad media, se han olvidado que la comunicación profética dista muchísimo de parecerse a la adulación propia de la vida cortesana de la época de un Luis XV, se han olvidado que los gobernantes de nuestros pueblos no son monarcas, que existe la separación de poderes en los estados modernos, que los gobernantes de nuestras naciones llamadas democráticas no son monarcas sino mandatarios, ellos ejercen no su propio mandato sino el del pueblo, ellos reciben el mandato de los ciudadanos y no al contrario, parece que no se entiende que la autoridad democrática reside en la gente y se expresa en la constitución nacional, de modo que cuando un mandatario o institución pública le da la espalda al ordenamiento jurídico de una nación se convierte en ilegítimo, y en el caso de nuestra constitución mantiene el indescifrable pero existente artículo 350 que incluso ordena la desobediencia a las instituciones, personas o leyes que se ubiquen al margen del orden constitucional, pero ahora el caso de los cristianos es más serio aún, pues por encima de la constitución está la Biblia que cita las palabras de Pedro cuando dice: “Más necesario es obedecer a Dios antes que a los hombres”.
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La ausencia de protesta ante la maldad es complicidad, y ello es absolutamente contrario a la ética cristiana y especialmente a la moralidad protestante.
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3 comentarios:

Glenda dijo...

Mi opinión personal al respecto. El Señor pone y quita reyes y quienes gobiernan el país es el resultado de su voluntad, pero el hecho de que esto sea de esta forma no justifica los actos indebidos que se presentan en tal gobierno, porque si bien es cierto que él es quien coloca a los gobernantes del país, eso no le quita el libre albedrío para tomar sus propias decisiones a cada uno de ellos, y así como no se justifica tampoco esto implica que como personas nos ceguemos y nos olvidemos de nuestros principios y aun más nuestros principios como cristianos y "aplaudir" algo que se haga, que por sentido común y la simple lógica notemos que esta mal. Así que considero que lo que expresa el texto biblico como tal, es la soberanía del Señor y que el es todopoderoso para quitar y colocar a gobernadores en un país dentro de su voluntad, pero nunca limitando la capacidad que poseemos de actuar y decidir por nosotros mismos, Saludos a todos... DLB!!:)

IBRAHIM Y VANESSA dijo...

ciertamente esto aclara de manera muy explicita la verdad pues muchas veces nos justificado citando ese versiculo biblico pues no aprobamos la accion de muchos mandatarios pero por causa de la supuesta "tranquilidad cristiana" no hacemos nada para cambiar la realidad o para solucionar el problema creativamente puesto que si el pueblo elige al gobernante pienso que muchos de los electores no le consultan a Dios a ver cual es el mas adecuado para estar al frente de uno de estos cargos de gobierno. lo que hace un mandatario elegido por el pueblo pero No ESCOGIDO de DIOS.

Daniel P dijo...

El derecho divino de los reyes fue algo que se inicio con el propósito de motivar a las personas a no ir en contra de los reyes, pues con esta idea se suponía que quien se revelara contra el rey se revelaba contra Dios. Ya que la idea que vendían era esta, el papa coronaba al rey en una forma simbólica, tratando de decir que quien lo coronaba era Dios. Y si estudiamos el pasaje del libro de DANIEL en antiguo Testamento con la óptica de un hermeneuta nos daremos cuenta de que es una mala interpretación del mismo.