
Habiendo ya pasado un tiempo desde el ascenso de Benedicto XVI a la jefatura del Vaticano, son muchas las reflexiones que podemos hacer, especialmente después de ser testigos del inicio de un papado con enérgicos discursos en favor de una moralidad por encima del relativismo contemporáneo, y otros elementos que le han hecho lucir como un hombre de convicciones. Lamentablemente, el retroceso en materia de diálogo interconfesional en América Latina deja mucho que desear, y más después de sus declaraciones en Brasil y sus continuas expresiones que constituyen una verdadera apología de la intolerancia religiosa que ya parecía superada en la boca de la más alta autoridad del romanismo.
El artículo a continuación, fue escrito cuando el mundo se enteraba de la muerte de Juan Pablo II. Este escrito podría servirnos como referente para saber cómo evaluariamos la gestión del actual Papa en relación con el anterior:
Sedes Vacates
Una perspectiva evangélica
Los últimos acontecimientos y el consecuente fenómeno noticioso entre los que destaca el fallecimiento del Papa Juan Pablo II nos invita a reflexionar en algunos temas que nos resultan interesantes y que siendo gente que evangeliza seguramente en algún momento seremos consultados respecto a estos tópicos, como lo son: la muerte del Papa como fenómeno noticioso y como propaganda católica, la tendencia de la opinión del cristianismo reformado a nivel mundial, y la tendencia especulativa y supersticiosa que impera en el latino común respecto a este tema.
1° La Muerte del Papa como fenómeno noticioso y como propaganda católica.
Aunque es incuestionable la notable influencia de este singular personaje, no es menos impresionante el poder de los medios de comunicación para influir en (y a veces manejar) la opinión pública.
Durante estos días hemos sido testigos del sorprendente poder de los medios comunicacionales los cuales asientan en la opinión pública sus posturas e ideas, algunas ciertas y otras realmente exageradas. Por ejemplo: Decir que el Papa derrotó al comunismo no solo es exagerado sino falso, pues si bien el Papa influyó en los acontecimientos políticos de su país natal, atribuirle el declive del comunismo de forma generalizada (o al menos en la URSS) sería desconocer los acontecimientos de Chernovil, el contexto económico soviético del momento, las negociaciones políticas de Gorvachov, la astucia diplomática de Reegan, y las situaciones insostenibles que estaban provocando el mantenimiento y luego la finalización de la guerra fría. Además de considerar lo fundamental, la mano de Dios en el desenlace de la historia.
La lección para nosotros como cristianos es: que como amantes de la verdad debemos escoger la objetividad declarativa como un valor a seguir en medio de una generación que unas veces peca por incredulidad, y otras tantas por una ingenua credulidad. Creo que estos, y los próximos días, serán objeto de una fuerte propaganda religiosa, especialmente romanista. Esperamos que este sea un dividendo que se use con fines constructivos, y no como instrumentos de intolerancia y exclusión. Que la consideración de Juan Pablo II como hombre de dialogo lleve a la ICR venezolana a promover estos valores en la práctica cotidiana, de modo que no se hagan reediciones modernas de las más viejas y crueles intolerancias, como sucede hoy en colegios, esferas sociales, medios comunicacionales, organismos estadales, y demás áreas en las que tienen su influencia. Y que el mundo evangélico latinoamericano sea sanado de las viejas heridas que le han impedido relacionarse con las otras confesiones, pues si bien nadie desea conformarse a ninguna expresión sincretista porque somos claros y diáfanos respecto a la fidelidad a la doctrina bíblica, suscribimos las palabras de aquél notable hijo de la reforma Felipe Melanchton quien dijo: “En lo esencial firmeza, en lo no esencial respeto, pero en todas las cosas amor”.
2° La Tendencia de opinión del cristianismo reformado.
Acerca del personaje, objeto de nuestra reflexión, algunos hechos son de destacar desde nuestra perspectiva evangélica, si hacemos un balance hegeliano de la situación podríamos destacar los elementos negativos y los más apreciables de la gestión papal de Karol Wojtyla, desde el punto de vista negativo y positivo, a saber:
Aspectos cuestionables de su gestión religiosa desde nuestra perspectiva.
Promovió tanto el culto a Maria (a quien honramos, como madre de nuestro Salvador, bendita entre las mujeres, y bienventurada por generaciones, pero que definitivamente la Biblia no presenta como objeto de culto), hasta hacerla prácticamente corredentora.
En su afán de darle modernidad y vigencia a la ICR terminó comulgando con principios del evolucionismo darvinista, que redefinió para la ICR conceptos teológicos tan elementales, importantes, e innegociables para la fe cristiana como el cielo y el infierno, menoscabando la Biblia de una manera extraordinaria y haciendo participe de ello a la organización que representa.
El Periódico El Universal, (aunque presentando de muy bajo perfil el asunto) comenta como punto débil del pontificado de Juan Pablo II, (entre otros) Los Escándalos sin Castigo, refiriéndose a los vergonzosos casos de pederastia y abusos sexuales que estallaron dentro del clero en EEUU y en Europa a finales de los años 90 y que no tuvieron castigos públicos por parte de Juan Pablo II, que hasta llevó al Vaticano a un Arzobispo expulsado de EEUU tras ser acusado de abuso de menores, y hoy se ve recompensado presidiendo misas de real importancia para el mundo católico romano en honor al fallecido papa.
Y para no convertir la objetividad en una declaración inapropiada para el momento, lo dejaremos hasta aquí y pasaremos a consideraciones más positivas.
Aspectos apreciables del liderazgo de Juan Pablo II:
Sus gestiones por la paz aunque muchas veces no rindieron el fruto deseable fueron definitivamente apreciables.
Por otra parte, la apertura al dialogo ecuménico e interreligioso debe considerarse como un valor positivo en la mayor parte de sus facetas, pues implica un reconocimiento de la dignidad del otro. En el caso particular del mundo evangélico, este Papa tuvo una especial apertura al dialogo con líderes evangélicos de reconocida trayectoria con quienes se entrevistó en diversas ocasiones, y esto ha generado como cosecha que nunca en la historia del protestantismo se han comunicado tantos gestos de empatía y solidaridad con los católicos por la pérdida de su máximo líder como en esta ocasión. En la web encontramos información de pronunciamientos de líderes, evangelistas, concilios, iglesias, y muchos otros que sin hacerse eco de algunas manifestaciones de exagerada idolatría, respetuosamente envían sus condolencias y han expresado gratitud por la gestión pontificia de Juan Pablo II. Lastima que toda esa apertura al dialogo sea intrascendente en el trato que generalmente se promueve por parte de algunos episcopados locales hacia la iglesia evangélica al menos en América Latina, donde todavía la intolerancia, esmeros de limitación, y la solapada persecución a los cristianos es cosa cotidiana; por citar un ejemplo, se hace complicado entender cómo puede ser que acertadamente el Papa diga en Cuba que los estados modernos no pueden ser confesionalmente ateos ni religiosos porque están llamados a servir a la población y a promover la igualdad de derechos; pero luego por otro lado el cardenal y arzobispo mexicano Norberto Rivera conocido por su firme obediencia al Vaticano, introduce propuestas ante los órganos del estado para que al catolicismo romano se le considere la religión oficial de México en detrimento de los millones de evangélicos en ese país cuyos mega eventos pese a rebasar la capacidad del Zócalo mexicano y reunir enormes multitudes no cuentan con toda la propaganda noticiosa con la que contarían las devociones romanistas. Si una turba violenta (como en esa y otras naciones latinas ha sucedido) apedrea y viola en nombre de la religión podríamos pensar que no escucharon al Papa decir que la violencia en nombre de Dios es un acto de blasfemia, pero si en el estado portuguesa hay gestiones formales del clero romanista contra el derecho que tengan los evangélicos a enseñar valores en las escuelas, se entiende que algunos piensen que la intolerancia y la discriminación podrían ser cosa que oficialmente no ha pasado de moda, y que ahora corresponde a los episcopados locales la celebración o reedición de nuevos jubileos con lecturas de Mea Culpas más contextuales. Estos y otros asuntos que han provocado la suspicacia de muchos cristianos evangélicos quienes absurda o sabiamente, ante los buenos gestos del Papa han pensado que quizás todo ese dialogo sólo busca fomentar al romanismo como el factor que pretende unir y luego dominar a las demás confesiones de parcialidad cristiana, así como las otras religiones, hasta construir así una nueva torre de Babel gobernada por el Sumo Pontífice y su organización, y que los evangélicos que lo han fomentado han pecado de ingenuos. Personalmente no pienso esto, pero gente a la que respetamos mucho lo cree firmemente. Definitivamente todos necesitamos dialogar y estar dispuestos al dialogo, si en realidad queremos que nuestras iglesias contribuyan a mejorar nuestra sociedad y sean insignia de la civilización.
Por otra parte se aprecia de este Papa:
La Condena al marxismo leninismo, y a sus interesantes variables y/o aplicaciones como el caso la teología de la liberación.
Reconoce pecados históricos de la Iglesia Católica, concilios y Papas anteriores.
Mantiene posiciones firmes ante temas como la homosexualidad y el aborto.
Y contra todo pronóstico suscribe la declaración conjunta con la iglesia Luterana sobre la Doctrina de la Justificación por la Fe y reconoce a Martín Lutero como un “hombre de notable piedad”.
Ahora bien, más allá de las diferencias religiosas del cristianismo reformado con el romanista, este singular personaje ganó el respeto de gran parte del pueblo y el liderazgo evangélico a nivel mundial. Hoy cuando escuchamos supersticiones que nos resultan no sólo absurdas sino racistas, sólo esperamos que el siguiente Papa, ya sea blanco, negro, chino, o moreno, contribuya a que los episcopados locales, (especialmente en estas regiones del mundo) puedan sostener los valores de tolerancia antes mencionados. Por nuestra parte como cristianos, herederos de los valores de la reforma, manifestamos nuestras condolencias a la feligresía católicoromana y declaramos en nuestro caso que más que nunca mantenemos nuestro compromiso de promover los valores de la fe una vez dada a los santos, del amor y respeto a todos, y sostenemos el cumplimiento de la misión de predicar a Cristo único mediador entre Dios y los hombres, Aquél que es el Camino, la Verdad y la Vida; y ante quien se postrará toda rodilla en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.
Mis Viejos Artículos
José G Piñero.