viernes, 18 de julio de 2008

Celebración SI Vacaciones NO


Al recordar lo acontecido el 2 de Diciembre, traigo nuevamente a la palestra lo escrito en aquella peculiar madrugada del lunes 3 de diciembre, en mi opinión una de las más memorables de la historia contemporánea de Venezuela, y cuyo recuerdo nos invita a reflexionar acerca del rumbo que toma nuestra nación.

CELEBRACIÓN SI VACACIONES NO
Venezuela celebra la esperanza del encuentro de todos los venezolanos. Los comicios del dos de diciembre han generado una novedosa confianza en la institucionalidad democrática del país, y facilitan la aceptación de la magnanimidad presidencial al reconocer los resultados y felicitar el triunfo de sus adversarios políticos. Tenemos la fe y esperamos que no sea cándida, de que para muchos esté emergiendo un nuevo concepto de revolución socialista que deje de ser la pretensión de generar una triste concentración de poder ilimitado en un individuo, y menos el manoseo discursivo de los más necesitados del país para convertirse en un proceso de pensamiento y acción que priorice al pueblo venezolano sin exclusión alguna. Hoy muchos venezolanos sentimos que un gran peso ha caído y que se pueden respirar aires de esperanza para Venezuela, y es que el triunfo de la democracia venezolana constituye una extraordinaria oportunidad de restablecer el diálogo nacional y la reconciliación nacional que representa más que el triunfo de la oposición, el triunfo del pueblo venezolano.
Sin embargo y sin pretender de modo alguno aguar las fiestas, afirmo que si bien se debe descansar, no es tiempo para descuidos en el escenario político y social de la nación, recordemos que el Presidente afirma que mantiene su propuesta, y además se debe tomar muy en serio al General Baduel quien advierte que se puede intentar establecer algunas leyes totalitarias vía habilitante.
Es importante recordar que todavía tenemos un estado que propende a controlar desmedidamente la libertad individual, la libertad de expresión, todavía tenemos las instituciones viciadas que han sido cómplices de ignominias tan espantosas como “la lista Tascón” que promueve la discriminación laboral y política, todavía tenemos una Asamblea Nacional que está muy lejos de ser representativa de toda la sociedad venezolana, todavía tenemos instituciones que permiten el secuestro de las antenas de RCTV, todavía hay pretensiones autoritarias y de hegemonía comunicacional, todavía hay desconfianza en el país para una mayor inversión del sector privado, todavía tenemos un capitalismo de estado, todavía hay desabastecimiento, exclusión, acoso político a los empleados públicos, relaciones internacionales tensas, pobreza, altos índices de criminalidad, discriminación religiosa, etc, etc, etc. Sin embargo, y a pesar de todo esto, el gobierno nacional tiene la extraordinaria oportunidad de tomar importantes correctivos, tiene la oportunidad el presidente de parecerse más al que vimos hablando de reconciliación nacional el 13 de abril, o asumiendo una actitud magnánima este tres de diciembre, y de parecerse menos al que insulta, amenaza, agrede, y fustiga. Estando así las cosas, todos los sectores del país deben asumir un compromiso por el país. El gobierno tiene la preciosa oportunidad de rectificar mejorando las misiones, siendo inclusivo, bajando el tono al discurso político, ocupándose menos de la entrega de recursos a causas y gobiernos extranjeros para dar prioridad a las necesidades del pueblo venezolano, reivindicando a los médicos y demás profesionales de la nación, trabajando por el bienestar de todos los venezolanos, y en fin, especialmente cumpliendo la actual constitución.
En el caso de nuestra iglesia evangélica debe abandonar su histórica introversión social y generar espacios aparte de sus programas principales para la educación política y ciudadana, el estudio de la actual constitución nacional y su fallida propuesta de reforma que se mantiene como proyecto político del presidente, el estudio exhaustivo de las teologías de liberación, fortalecer sus exitosos programas sociales a favor de los más necesitados, y generar una participación más activa en la sociedad venezolana.
Por su parte las fuerzas opositoras hacen bien en seguir el consejo presidencial y “administrar sabia y generosamente la victoria”, y trabajar para crear una nueva mayoría, que sea inclusiva y respetuosa del derecho de quienes piensan distinto. Tienen una extraordinaria oportunidad de trabajar con energías renovadas en establecer el tan necesario pluralismo político en la nación. Se debe luchar por una Asamblea Nacional que represente la diversidad de los sectores del país, se debe luchar por un funcionamiento independiente de los poderes públicos. El camino más inmediato y a la vez más arriesgado sería una nueva constituyente, ese camino debe estudiarse pero no asumirse irreflexivamente. Dios nos ayude como venezolanos a construir la patria de todos.
Mis Viejos Escritos
Madrugada del 3D